dissabte, de juliol 07, 2007

Crónicas de Sardia (II)

El segundo día empieza bien. Muy bien. Bajamos al salón para probar el desayuno (Sílvia) y el café (yo). Pero, tal y como ocurre de tanto en cuanto, lo ofrecido tiene tan buena pinta que no se puede rechazar: croissants de chocolate, galletas de estilos variados, especialidades de la isla, embutidos y quesos…Así que decido hipotecar mi futuro hambre y empiezo a luchar por la causa. Si ya me tenía intrigado ver la cara de los propietarios al comprobar como una persona tan chiquita como Sílvia puede devorar una ingente cantidad de tales viandas, añadidle un Krmpotic´. Decididamente se deciden a no cobrar suplemento alguno por semejante gasto extra por el simple hecho de que sólo permanecemos una noche.
Para empezar a bajar la “prima colazione”, paseamos por el centro de la ciudad de nuevo (de planta reticular que, en menor grado, y en estilo diferente, se asemeja a l’Eixample) hasta llegar al confín de la ciudad donde se encuentra la imponente “Torre Espagnolo”. Y, a lo lejos, Córcega.





De vuelta a la carretera, optamos por hacer una parada en Palau para echar una ojeada a un ejemplo de típica población de la Costa Smeralda. Esta costa es conocida por ser el cobijo de la jet set italiana durante la época estival, además de por sus preciosas playas y por su cercanía con el Archipiélago Della Maddalena (conjunto de islas de inmensa belleza donde Garibaldi pasó gran parte de su vida).
El pueblo en sí (sin tener en cuenta el paisaje que lo rodea) es insípido. Las casas están todas pintadas del mismo color. Abundan los restaurantes y los puestos de souvenirs, y el puerto deportivo no tiene nada que envidiar al de Barcelona. El comercial es exageradamente grande para tal población. El tráfico hacia el archipiélago tiene mucho que ver con ello.
Es aquí donde me doy cuenta cómo se encarecen las postales según la localidad donde las compras. De los 20 céntimos de Castelsardo a los 40 de Palau (pero, estimados amigos, aquí no acaba la historia).

Salimos corriendo de allá y enfilamos carretera hacia Arzachena. Se trata de un pueblo cien por cien sardo (según la guía de viajes) aunque el nombre provenga de los colonizadores aragoneses. Es la capital del condado que posee el total de los 55 kilómetros de Costa Smeralda e, irónicamente, está situado en lo alto de una montaña.



La calle principal está interceptada por una par de plazas (una de ellas bastante acogedora) y repleta de tiendas de zapatos y de ropa (eminentemente marcas italianas). Es difícil imaginar de antemano un pueblo de tan reducidas dimensiones con tal número de tiendas de lujo (incluidas dos Benetton). Y es que los italianos sí que son víctimas de la moda…
Las atracciones más importantes de Arzachena son las tumbas megalíticas que se encuentran a unos kilómetros de ella. Al ser el número de posibles visitas tan alto, optamos por la “Tomba di Gigante Li Lolghi”. Las tumbas de gigante son una evolución de los dólmenes. Se trata de cuevas funerarias cavadas en el suelo, alargadas y cubiertas por un techo de piedras. La entrada está oculta por un conjunto de dólmenes alineados de forma elíptica coincidiendo ésta con el más grande y alto, el central. Éste, de una altura cercana a los cuatro metros, posee una pequeña obertura a sus pies. La gran mayor parte de su superficie está carvada creando una hendidura que representaba la puerta de acceso hacia el más allá para los muertos de aquella época.
La entrada es de pago y está custodiada por una chica típica sarda (pelo azabache, tez muy morena, ojos oscuros) que habla un español más que aceptable aprendido gracias a los culebrones suramericanos.



El día transcurre con tranquilidad hasta que hacemos parada en Olbia. Localidad de bonito nombre pero de horrible fisonomía. El insaciable estómago de Sílvia hace mella en nuestra moral (más que nada porque yo, al haber arrasado con el buffet del hotel, no tengo apetito alguno) e intentamos abordar un par de restaurantes cuyas cocinas ya están cerradas. Aún siendo Italia un país mediterráneo, las costumbres gastronómicas son más parecidas a aquellas de Europa Central que a las de España. Así que a partir de las 3 de la tarde tan sólo te encuentras con bocadillos.
Como Sílvia está más que harta de comer pan en Inglaterra, se niega en redondo a hacerse con un “tramezzino”. De esta forma, continuamos hasta San Teodoro donde se come un helado que enfría su malhumor.
Todo este tramo de playas está orientado hacia la Isola di Tavolara (la Isla de la Mesa), a escasos kilómetros, donde se encuentra una impresionante masa rocosa de casi 600 metros de altura que ocupa el 88% de ésta.



Las dos horas reglamentarias de sol y playa pasan rápidas (puede que el hecho de que me las pasara durmiendo tuviera algo que ver).

Acabamos el día en Posada, en un bed and breakfast que había reservado con antelación. Pero, como el tiempo no pasa en vano, y menos para mis neuronas, la habitación está a mi nombre el día siguiente. Craso error el mío. Aún así, tenemos la suerte de que a la patrona le va mejor que pernoctemos esa misma fecha.La habitación no es la más acogedora ni la más bonita, pero vale la pena pagar los 50 Euros que cuesta por la vista panorámica que se tiene desde la terraza. La casa está situada en lo más alto de un monte en las afueras, desde el cual se otea el pueblo (encaramado a otro monte cercano) y la playa.

Se trata de una de las vistas más impresionantes de Sardinya.

8 comentaris:

pegaondas ha dit...

JO! sigue, no? ahora me he quedado sin saber como acaba!!!

Anònim ha dit...

¡OLE! mis cuenta aveturas favoritos
no se si me dan ganas de viajar si luego no voy a tener mis crónicas de viaje como vosotros!!!
Ah.... estuve en Logroño....este finde....pero no hay color no??
No, no pienso contar nada....sigamos con Sardinya
muaks
mum

pegaondas ha dit...

Logroño?
Con que rima...ah si...

jana ha dit...

què way LA ISLA DE LA MESA allà davant la platjeta! ja hi podries haver anat nadant per baixar "l'esmorzar", no? jeje!

MUA! fa moooolt k no m'escrius!!!

Anònim ha dit...

aiiii... i això d'arrassar amb tot als esmorzars dels hotels em sembla que ve de família... jo al Catalonia Còrsega (de lo de Montmeló) també em fotia les botes... :D

és que tots aquells crosantets de xocolata no es podien quedar allà solets! XD oi que no? ;)

Anònim ha dit...

CAMBIEMOS DE TERCIO: HAS VISTO QUE SOBRINA ESPECTACULAR QUE TIENES, BUENO DE MOMENTO GUARDADA EN BARRIGA MATERNA???
DIME SI SIENTES ALGO AL VERLA O SÓLO LE PASA A LAS FUTURAS ABUELAS...
SITOS
MUM

marius Krmpotic ha dit...

GRACIAS por los "Tiricche al miele"...estan bueniiisiiiimooosss...eso si, el detalle que la pasteleria se llamase SARRIA... muy bueno...besitos

Alexis ha dit...

Y...de nada!!! Si te encontraste alguno chafado es porque Milo se sento encima de ellos....
Besote!!